29 jul. 2013

Musa a extrañar

Hace ya cierto tiempo no escribo algo para dedicar a mi musa, mucho menos hago lo posible para hacerle recordar todo el tiempo que paso pensando en ella y las veces intentando recordarme cuanto me inspira. Parece ser una distancia, es lo bueno, el tiempo simplemente se convierte en lejanía y no extraños.



Por el tiempo recorrido tenemos recuerdos con nosotros, un baúl de sorpresas, regalos, letras, cartas, muchas cosas. Todo ello plasma heridas en el corazón, nos ayudo a comenzar a crear lineas para la próxima vez que este fuese destruido, algo necesario.

Somos conscientes de todas nuestras promesas, lanzamos al aire, pero no al tiempo, buscamos eternidad, prolongación para crear extensiones propias en aquellas personas amadas, odiadas, creadas y construidas. Finalmente jugamos a imitar a dios, no sale distinto, a ella le gustan los juguetes ya abandonados y rotos, a él le gusta mencionar el mundo del juguete antes de conocerlo, juntos intentan hacerle un nuevo mundo. Pero ambos saben divertirse al intentar jugar con esa fantasía.

Son adecuados a su tiempo, sabemos que lo son, cada uno tiene cosas a desfigurar para poder demostrar al espejo el equivoco del reflejo.

He de no tomarlos como unos extraños, hablo de una forma mía creada junto con un demonio de ella, el diablo ha de estar orgulloso.

Musa lejana, si tu dios permite la adoración a otros, vuelve a ser pagana, necesitamos tu misa.

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