6 jun. 2013

¿Escapar, a qué?

La noche era tranquila, él caminaba para despejar la mente e ir por un encargo a la tienda, por la hora debía caminar un poco más, las cercanas a su casa estaban ya cerradas. Volteaba al cielo y cada vez era mas notorio el nublado, una tormenta anunciaba su llegada, pero no importaba, necesita un poco de distracción para el, hacer lo contrario, despejar su mente.


Mientras caminaba hacia su encargo vio platicando a dos amigos, vecinos de ahí y conocidos de años por vivir cerca, ambos se ve tenían tiempo de no salir a conversar de esa forma, él hizo la seña de regresar. Apurase en llegar a la tienda, lo único comprado fue una caja de leche, era necesaria para la cena. Su semblante cambiaría un poco al ver a sus vecinos.

Llegó a esa esquina de nuevo y acercándose poco a poco alzaba la mano para saludarlos, ellos respondieron con alegoría el saludos, ellos siguieron platicando, el tema no era desconocido, eran recuerdos de ellos mismos en juegos de hace unos años atrás cuando se reunían todos y las tardes pasaban desapercibidas entre tanto grito, pasos y rebotes del balón.

Si bien el cielo resonaba cada vez mas estruendoso, a ellos no parecía importarles, estaban cada uno cercanos a su casa, podrían correr a refugiarse para evitar mojarse. La nubes se iluminaban cada vez mas, hoy ya daría un significado, pero esa noche no lo pensaría jamás, ni lo imaginaba de mas por tener un poco de hambre. Igualmente la magnificencia sobre aquel espectáculo competía contra sus recuerdos.

Por un momento comenzó todo a ser parte de una fantasía, a él comenzó a nublarse un poco la vista y la iluminación de la calle cambio de tonalidad a su percepción, no daba importancia, el momento era suyo, contaba una anécdota sobre algo pasado cerca de ahí, daría risa como lo imaginó. Un cuerpo femenino se acercaría cada vez más, para él resultaría desconocido, pero a sus vecinos no lo fue. Ella de mirada serena, con un vestido blanco liso y con pocos decorados, una sonrisa al encontrar gente antes de dormir, zapatos negros, cabello lacio un poco largo y suelto, su piel clara, ella parecía esconder un algo. Los vecinos la saludaron, no la introdujeron, la excitación por la platica absorbimos las presentaciones. Llegado el momento comenzaron las despedidas, pero existió algo interesante, él miro fijamente a ella, quien a su vez volteo a mirarlo, fue entonces cuando el semblante de ella cambio, se convertiría en algo triste.

Parece algo pensado o planeado, ella comenzó a actuar de forma no autónoma, pareciese manipulada, mas estaba sola frente a él, los vecinos se marcharían ya a sus casas. Ambos mirarían los ojos del otro, por un momento se dejaron llevar y parecerían conocidos de hace años, él la seguiría. Ella tiene una afición y una forma divertida de entrar a su casa, usa un trampolín y mando a colocar unos tubos para usarlos como pasamanos y llegar hasta la ventana de su cuarto, es el que esta en la esquina en la planta alta de la casa, da a ambas calles. Él la siguió, miro primero como subía, después lo intentaría. Mientras hacia cada paso miraba las cosas entre sus manos, aquellos tubos forrados de cinta plástica en dos colores, un blanco y verde, llegó al balcón, mas no volteo hacia la calle, evocó su mirada hacia la puerta por donde ella entraba. Dentro de la habitación las paredes parecían en color gris, la iluminación era suave, a ello se agrega la nublada vista de él. Ambos mantenían el silencio, afuera comenzó a llover, no pareciese ser el mismo ambiente comparado hace unos momentos, corría aire, gotas inmensas de agua y rayos por todas partes. Dentro de la habitación ella se coloco sobre un colchón, las paredes no tenían adornos, mas el miedo de el comenzó cuando volteo al otro lado de la habitación, existían dos colchones mas, uno vació, el otro contenía una chica acostada y de respiración profunda, cubierta por un plástico, resultaba difícil, mas se notaban sus ojos abiertos. Se acerco hacia ella, la toco, hablo y al no tener una respuesta gritó, regreso hacia ella, sin notarlo se cubrió con un plástico y encontraba en la misma condición que la otra chica, él ya no sabia que hacer.

Comenzó a preguntar por una salida, había intentado la puerta por donde entraron pero resultaba mas fácil subir que bajar, le pregunto con calma a ella, la única respuesta obtenida "no salgas, te va a pasar", con una voz dulce, mas no se notaba algún sentimiento sobre esa advertencia. Él intentaba salir de ahí, comenzó a exigirle a ella, pero no volvió a hablar, simplemente señalo hacia una ventana en un lado de la habitación, él corrió a mirar, asomo la cabeza y noto un balcón con una escalera que daba a la calle, se sintió salvado por un instante hasta notar la tormenta afuera, nuevamente intento salir por la puerta, mas ahora sabia a donde debía dirigirse. Mientras llegaba a la puerta volteo a verla a ella, observo su cara de pánico, mas no le importo, estaba decidido a salir de ahí.

Salio por la puerta, se ayudo de los tubos para llegar al otro balcón, el aire y agua golpeaban su rostro, aunada su vista nublada, resultaba difícil, tenia una mano ocupada, la leche seguía consigo, bajo las escaleras, eran de metal y rectas, verticales, no mas. Al llegar a la calle ya estaba todo empapado, intento voltear hacia la habitación de donde escapo y en el balcón la miro a ella, no sabia si estaba llorando o era el agua escurriendo, mas las manos las tenia cubriendo su boca, seguía sin desaparecer el pánico de su expresión, a él ya no le importo.

Su mirada cambio al suelo, fue ese instante cuando su mirada se volvió negra por un instante. Al abrir los ojos entre todas las ideas pasando por su cabeza noto estar contra el piso, en los instante cuando ya no escurría agua por su mirada vio los zapatos de ella al lado suyo, negro seria todo de nuevo.

Un rayo caería en él, ella lo sabia, pero no quería decir nada, ese algo la obligo a callar, no le quedaría mas que observar los eventos a pesar de intentar evitarlo.

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