4 may. 2013

No fueron al amanecer

No he ido, sigo sin ver lo que dices, sigo insistente en la mente por conocer y por lo mismo, comienzo a desaparecer.

Era una mañana fría  una de esas donde las cobijas pesan como las largas persianas en mis ojos, tal era el concepto sobre seguir dormido que sentía un sueño vivo, pero comenzó a desaparecer cuando notaba un ligero temblor entre todas mis articulaciones, me había destapado de golpe, parecía forzar mi despertar entre toda esa gente callada, observando mis actos. Volteé entre esos cortos bellos de mis ojos, ocultando mis pupilas de los malditos rayos del sol, pero de la misma forma existía un enemigo mas, se sumaba el cansancio.

Esas miradas, no consistentes, pues volaban de un lado a otro, contadas como objetos, eran dos, un mosquito y esa palomilla oculta entre las sombras del aparatoso y luminoso foco del rincón. Volando de un lado a otro, distrayendo las atenciones de mi mente y cosas varias, pues en modo ramdom por la mañana siempre uno intenta pasar de largo las mañanas, mucho mas en un sábado. Comenzaría a dejar de temblar para ponerme ese sueter a un lado del rincón de las cobijas y salir por esas corta puerta que lleva a la mesa de "comida para quien la vio primero".

Igual y ya no sé terminar una historia, igual y esos días siguen pasando, igual seguiré escribiendo, pues un día interesante es hasta terminar de ser escrito.

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