15 abr. 2013

Cuentos de buenas noches 2

Cada domingo por la noche era cubierta del manto estelar, sus ideas volaban para atraer su mirada hacia las estrellas y distraerla, si mal era no tener un balcón, ella asomaba la mirada por la ventana, aquel lugar la dejaría con la maravilla sobre si misma y recordar lo magnifico del afuera.

Seguía soñando despierta, mantenía consigo una esperanza para no abatir sus acciones, era combatir el día contra los preparativos para dormir, el arropo de su rincón de las cobijas es un deseo consolidado, secreto, en ocasiones le daba una risa pequeña cuando lo recordaba, sentía tranquilidad.



Si bien es una aventura, va a coincidir con las cosas buenas que le pasaban. Se apagaban las luces, volteaba a mirar hacia la ventana, ella simplemente recordaba y pensaba mientras comenzaba a abrazar su almohada, se arropaba y desvanecía su mirada entre una lagrima que escurría tras un bostezo.

En un instante volteo a ver sus manos, tenían un color morado de adornos floreados y recién pintadas, en sus caderas comenzaba a notar un vestido que marcaba su cuerpo, entallaba hasta deslizar la mirada hacia unas zapatillas abiertas, mostraba unos pies decorados, sin saber como, sintió pena por un instante, el escote denotaba belleza. El asombro termino cuando su cabello, recogido en un hermoso peinado, era halagado por un caballero invitándola a bailar un vals de cuatro pasos. Simplemente se dejo llevar. Aquel caballero guardo silencio mientras se dirigían a la pista, al detenerse la tomo de la cintura, acerco su cuerpo, callado nuevamente hasta dar una vuelta a ella, acerco hacia su oído diciendo "no sabia que podías verte mas bella".

"Buenos días" dijo, mientras su sonrisa figuraba siempre. Aquella mañana comenzó a preguntarse la razón de por qué le daban mas sonrisas a las de siempre.

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