13 mar. 2013

Fuimos a vernos

Tardes frías acercándose a la primavera y el cobijo del tono en el teléfono mostrando tu nombre, no desaparecía la costumbre en los encuentros y carecía de importancia lo que pudiéramos decir a lo lejos, importaba lo cercano y con ello llevarnos las amenazas de sufrir un error en callar.

Antes de comenzar debemos saludar, pues todo comienza con un ritual, la fiesta viene al final para amortiguar la pronta y debida despedida. No desapareces, simplemente la ausencia no te va.

Platicaba de la forma automática y los recuerdos del pasado en las cortas ideas de cabellos largos causadas por vivir de cerca con otros, pero... claro, las estabas descubriendo, me queda claro. Existe aun al curiosidad, vamos a recorrer kilómetros mientras platicamos, desglosamos al mundo, pero en automático tenemos la idea sobre a donde queremos llegar, un lugar para pasar de nuevo un momento.

Hola hermosa sonrisa de los ojos detrás de las gafas que no sueltas, quiero contarte la verdad de tus visiones, mas se me olvido el motivo por el cual relucen, parece ser que acostumbre a mirar de lejos mis ideas de cabellos largos, parecen dificultades y quizá tenga razón  esas ideas no entienden motivo, constan de mas aturdimiento en su existencia. Para esto mismo quiero escribirte de nuevo palabras, un sin sentido forzado, sin inspiración, carente de sentimiento, bueno, lo tengo pero es aquel que prometí para mi hacia ti. Divago en automático, no puedo evitarlo, me pongo nervioso cuando te escribo... y... me dejo con los dedos colgando.

Ya no me salen las cartas, el sobre vació continua en donde lo dejamos, en el oscuro compaginando de la libreta. Escondido y putrefacto, yace en blanco.

No recuerdo completamente lo que paso, seguía absorbido por los largos momento al escucharte, si, recuerdo no estar ahí, pero también recuerdo querer escucharlo todo.

Pero el mejor momento es hacerte reír cada vez mas, parece ser ya tenemos en automático, ríes por los dos y seguimos los pasos...

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