3 feb. 2013

De las veces que te extraño

Cerca de tus palabras, cerca de tus recuerdos y tus ganas de verte en mis ojos, cerca de la banca de aquel parque, pero no al mismo tiempo.

Es por la mañana, un recuerdo exalta mis ganas de preguntar por ti, ya no sabía ni por qué, pero es lo primero por hacer. "Buenos días, hoy no soñé contigo". Pero imaginar tu sonrisa es capaz de lograr muchas cosas, entre ellas un día más para ti, un momento de alegría para mi y un recuerdo para ambos de felicidad nuestro.

Soy tonto y no entiendo tus directas, pero es curioso, discutir el fin del mundo y ser interrumpido por un "te amo", luego seguir desarrollando más contextos para siempre caer en la cuenta que nos es fácil platicar. Ya nunca más me daré cuenta como funciona, simplemente no puede ser detenido.

Boca arriba, acostado, suspirando, teniendo la intención de pensar en otra cosa, basta de ti, pero me gusta ponerme rojo en uno que otro momento, tienes ese efecto. Nunca más sabré si dejar de verte es algo provocado.

Es la tarde. Me hago preguntas para no pensar en cómo irá tu día, pero no puedo evitarlo, quizá ya otro mensaje me llego, ahí me saludas y sonrío.

La noche llega. Ambos terminamos todo y es momento de ser para cada uno, el otro.

Ahí es cuando más te extraño.

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