8 feb. 2013

Bocetos de la princesa


La princesa se volvió loca

-¡Tonta! -es el primer reclamo que se decía a sí misma.

Los amores como recuerdos, los sentimientos como síntoma. La noche recorría a plenitud, el largo frío pasaba de lleno no importaba cuantas cobijas, cuantos abrazos, cuantos recuerdos. Simplemente hacía frío. Un frío cualquiera habría sido el correcto, pero era un frío del corazón, de ese que hace poner pálida la piel, hiela los bellos y alborota las lágrimas. Un instante fue así. El segundo más largo. Ella se había perdido a si misma por un instante.

La princesa dominaba en su reino, teniendo súbditos, personas queriéndola no importando que dijera, ella siempre decía lo correcto para aquellas personas seguidoras de sus palabras. Conseguía en los momentos adecuados las cosas necesarias según sus peticiones, tenía marcado un destino muy claro.

Existía una parte algo rara, necesitaba remarcar su título, siempre seria así, todos deberían verla como princesa.

El más bello guarda ropa poseía, cuidado, entendido por sus gustos, admirado por su forma de estar acomodado, de un lado a otro estaban acomodados

La parte del diario, ahí escribe sus fantasías, ella es otro mundo, comienza aportando todo a un diario secreto leído por muchos.

La princesa tenía un aspecto interesante, era fluido, mantenía su personalidad como un rasgo importante, ser siempre la frase correcta en el momento correcto, quizá solo algo que ella quisiera podría provocar una distinción en su forma de actual, ¿escaparía para irse a amar algo para ella sola?

Comenzaba a anochecer, todo iba perfecto, nacía algo especial, era fría la noche, pero en donde la princesa estaba existía una calidez, de esas reconfortantes, un sentir especial, como una cobija recién lavada y puesta para dormir con ella.

La princesa tenia consigo un odio a esas tontas, las llamadas “putas” por la sociedad, despectivo por llevarse ellas a los guapos y hombres que valen la pena, ellas los desfiguran, los vuelven algo imposible para algunas, pero ella simplemente les hacía ver su realidad a esas putas.

-        ... -Exclamo la princesa.

Pero basta de tanto contar sobre la princesa, vamos con un relato de algo que a ella le ha pasado.


La princesa no sabía.

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