7 ene. 2013

Finalmente

Se acerca una próxima despedida a los mundos de las letras, la inspiración decidió tomar una pausa, mis letras dejan de ser públicas y quieren estar escondidas, había jugado mucho.
El recreo terminó como muchas cosas, me falló el cálculo y consigo, las ganas de tener a ustedes.
Es otro hasta luego, ya no voy a escribir al público, voy a escribir varias mejoras para mi, hoy es yo.

Con esto mismo hay unas palabras que hicieron mejorar las ganas de escribir, pero no cualquier cosa.

Aferrado a la idea equivocada, quise intentar muchas cosas, las personas no eran las correctas. No fue lo que hice, pero fui en contra de la imagen que tenían de mi. Ese fue el momento donde caí. Caí como imagen, ahora soy persona.

Con esto cierro este corto ciclo de aventuras. Una musa desaparece entre miradas y perjuicios, entre murmullos y gritos. Ha sido corrida por la multitud. Pero no me duele, me duele verla partir sólo con dos personas. En fin.

Vuelvo a mis cartas cerradas con saliva y lágrimas de mentiras, esas de cariño y comprensión. Ella quien pedía más perdió. Él que me dio alegría creció. Ella mi muñeca de trapo, la admiro, la quiero, la amo, cuando me la pueda robar no tendré dudas.

No imaginaba tal llanto, lo había pensado y no figure su aparición. Lloré de dolor, tristeza y agonía. Reía de pena, la caída, lo más necesario era reír por un lamento, de no poder mover el mundo y volverme humano.

Jugando mal las cartas, una niña no puede ser conquistada por un tonto, pero pasó otra cosa, la princesa le dio la patada a dios antes de conocerlo.

El fin de la segunda parte del tercer capítulo.

Musa mía, me duele no crear cosas, pero tú tristeza absorbe cabron y ni la imaginación me da. En fin, no necesito respuestas, necesito oídos y ojos que me lean. Hoy muere el niño Don Lalo.

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